Mi garganta y mi pecho, dañados estos días, me hacen sentir esta tarde que lo que respiro tiene conexiones con el aire que respiraban los campesinos romanos, pero también tiene muchas diferencias.
Y mis genes, mas parientes de los romanos que de TEXACO, se alarman ante tanta sustancia extraña, tan sucia, tan nefasta para niños y adultos. Las buenas personas cuidadoras del aire común, peatones y ciclistas, son castigadas: respiran lo que los coches de los otros vomitan. Lo dice el Observatorio de la Sostenibilidad de España, el aire de las ciudades españolas nos quita vida, años de vida.
El informe habla de estadísticas, de medias, de promedios…pero la vida es propia, única y frágil. Aguantamos como males personales lo que es un fruto de la “niebla” común…Mala cosa. Habrá mas toses, habrá menos vida.
Etiquetas: contaminación del aire
Noviembre 1, 2007 a las 10:59 pm
Desde hace poco soy ciclista urbano y tengo que soportar no sólo los humos de los coches sino los malos humos de los conductores. Y sin embargo, cuando recorro el carril bici de Echegaray y veo esas filas de coches atascados que vas dejando atrás, me convenzo cada todavía más de que la bici es el mejor medio de transporte dentro de la ciudad. Desde luego es el más rápido, es limpio y además haces ejercicio. Desde la bici se ve la ciudad desde otra perspectiva.
Y eso que las calles de Zaragoza no están preparada para las bicis. Con una adecuada red de carriles bici y aparcamientos aún sería mucho más ventajoso.
Noviembre 5, 2007 a las 1:00 am
Amigo
el poder dice, no hago inversiones porque los ciclistas son pocos. Los ciclistas dicen , somos pocos porque no crean carriles suficientes….Y así se van mantniendo los circulos viciosos…Un abrazo VV