Son días de mayor calma. Mas tiempo libre…menos deberes. En esos espacios vacíos se cuelan momentos en los que rememoramos, recapitulamos, revisitamos historias que pasaron, qué hicimos, qué nos hicieron…
Y aprovechamos también para elaborar buenos propósitos. Levantamos la vista y marcamos rumbo para el año próximo. Muy posiblemente los vientos y las corrientes-hay muchas- nos sacarán de nuestro rumbo y acabará el año y comprobaremos que otra vez el abatimiento, dicho en jerga marinera, nos llevó a lugares imprevistos y nos alejo de nuestros propósitos. Y puede que eso este bien. Muchas veces ni nosotros mismos sabemos lo que es mejor para nosotros mismos…quizás los vientos conozcan mas.
Pero es bueno este pararse un rato , mirar atrás , mirar enfrente,mirar a los lados… concederse un tiempo para dudar , para otear otras vidas posibles que están ahí …esperando nuestras decisiones.
En la agitación diaria apenas queda tiempo para dudar. Aprovecha estas pausas, me digo a mi mismo. No seas solo hijo de tu inercia, me animo…